La vejez en las redes: influencers tercera edad que triunfan en el mundo digital

Hoy, con tanta tecnología, el rol de las personas que transitan la tercera edad también cambió: lo que antaño se veía como el final de un ciclo ahora suele percibirse como un nuevo comienzo y los influencers de la tercera edad pisan fuerte.

La vejez ya no es sinónimo solo de retiro y pasividad; para muchas personas la tercera edad es una etapa de creatividad, transmisión y reinvención. Esa transformación tiene un componente práctico: con un teléfono y unas pocas apps cualquiera puede contar historias, compartir saberes y construir comunidad, sin importar la edad.

Aunque la tecnología a veces parezca avasallante, su uso no requiere ser un experto. Plataformas como YouTube, Spotify, Instagram y TikTok facilitaron que voces con experiencia lleguen a públicos diversos: desde podcasts conducidos por mayores hasta abuelas y abuelos que se volvieron referentes por su autenticidad. El fenómeno de “mayores creadores” se repite en varios países y demuestra que las redes pueden ser un lugar para reivindicar la vejez y la dignidad de la tercera edad.

La tecnología como aliada de los influencers tercera edad

Para muchas personas en la tercera edad, un teléfono con cámara y conexión a Internet basta para producir contenidos: un audio, una receta en video o un mensaje sobre cómo enfrentar el día a día. Estas herramientas ayudan a romper el aislamiento, permiten conservar memorias familiares y generar ingresos o proyectos colectivos. Además, publicar en redes abre el diálogo entre generaciones: la experiencia acumulada de la vejez se encuentra con la energía de audiencias más jóvenes, y el intercambio enriquece a ambas partes.

Tres ejemplos de influencers tercera edad que inspiran

  1. Noventa y Contando (Argentina)
    En Buenos Aires surgió el pódcast Noventa y Contando, un proyecto impulsado por personas de más de 90 años que se reúnen a conversar sobre tango, salud, amor y recuerdos. El pódcast nació tras un video viral y se transformó en una comunidad digital que combate la soledad, recupera voces y pone a la vejez en primer plano: sus protagonistas muestran que la tercera edad puede ocupar espacios públicos con autoridad y humor. El proyecto está disponible en plataformas como Spotify y YouTube y tuvo amplia repercusión en medios. 
  2. Conchita de Fuentes (España)
    Conchita es un ejemplo de cómo una persona mayor puede convertirse en referente en Instagram: con una gran cantidad de seguidores y un discurso que reivindica la utilidad y la autonomía en la vida adulta, su presencia en redes busca cambiar estereotipos. Sus declaraciones públicas y entrevistas subrayan un mensaje claro: la tercera edad no invalida la participación social ni la creatividad, y la vejez puede vivirse con dignidad y energía. 
  3. Teresa “La Pelaya” (España)
    Teresa, conocida en TikTok como “La Pelaya”, se hizo viral por su humor y por piezas breves que rescatan la cotidianeidad y la picardía de una vida con años. Sus videos —muchos de ellos interactuando con asistentes virtuales o con familiares— muestran cómo la tercera edad también puede dominar formatos populares y generar empatía masiva. El caso de Teresa permite ver con claridad que la vejez no es un impedimento para aprender tendencias ni para conectar con audiencias contemporáneas. 

Qué tienen en común estos proyectos y por qué importa

Los ejemplos de influencers tercera edad comparten dos rasgos: autenticidad y propósito. Estos creadores no buscan imitar modas juveniles; construyen contenido desde su experiencia, con temas que van desde consejos prácticos hasta reflexiones sobre la memoria y la familia. Al hacerlo, modifican la percepción social de la vejez y abren la puerta a políticas y prácticas más inclusivas para la tercera edad: acceso digital, programas de alfabetización tecnológica y proyectos culturales que convoquen a mayores como protagonistas.

Además, la visibilidad de estos creadores revela una oportunidad para el sector de la salud, la cultura y los servicios sociales: el envejecimiento activo demanda productos y políticas pensadas para una vida más longeva y plena.

Vivir con plenitud incluye planificar

Vivir la vida con plenitud en la vejez también implica ocuparse de lo práctico. Por eso, contar con un seguro de sepelio como A Mi Manera no es un tema ajeno a la dignidad: es una herramienta de previsión que asegura que tu familia no deba enfrentar decisiones económicas o trámites urgentes en un momento de duelo. Un seguro de sepelio como A Mi Manera te permite planificar costos, elegir servicios y dejar resueltas las cuestiones materiales, sin que eso opaque las decisiones personales sobre cómo querés ser recordado.

Si vos estás transitando la tercera edad o acompañás a alguien que lo hace, pensá en la contratación de un seguro de sepelio como A Mi Manera como una parte responsable del cuidado: su asistencia y cobertura claras facilitan traslados, trámites y ceremonias, y te permiten concentrarte en lo afectivo. Tener un seguro de sepelio no reemplaza el acompañamiento emocional ni la memoria, pero sí reduce la carga administrativa y económica para tus seres queridos.

En definitiva, la vejez puede vivirse con creatividad, compañía y previsión. Los creadores y proyectos que vimos son prueba de ello: la tercera edad se está reescribiendo en redes, con relatos que inspiran y enseñan. Y si vivís con esa energía, no olvides que planificar con un seguro de sepelio como A Mi Manera es también una forma de cuidado: práctica, humana y coherente con la idea de dejarles a quienes querés más amor y menos preocupaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más notas

¡Dejanos tus datos!


Logo A mi manera

¡Dejanos tus datos!

Un asesor se comunicará en minutos.


Ventas